A finales de 1997 existían en España 2.438.000 empresas. En este año se crearon 290.415 empresas nuevas y se cerraron 252.581. La mayor movilidad se concentró en empresas muy pequeñas. Del total de empresas existentes, 800.000 (33%) corresponden al sector comercial, 245.000 (10%) al sector industrial, la misma cifra al sector construcción (10%) y 1.144.000 (47%) al sector servicios.
A lo largo de la vida profesional de una persona, y especialmente en la de aquellas especializadas en la dirección de empresas, se tiene la oportunidad de promover o participar en la creación de una nueva empresa, usualmente una PYME.
El primer apartado de este tema, trata de los elementos que intervienen o deberían tenerse presentes como factores integrantes o alternativos en la creación de una empresa.
Idea de negocio
La fuente de inspiración para la creación de una empresa puede surgir, entre otras, por razones de tipo familiar o histórico, de la lectura, de los viajes, del estudio de otras empresas o del estudio de mercados. En cualquier caso, la oportunidad no siempre es aprovechada y llevada a término, sino que en muchas ocasiones se abandona el proyecto al inicio o a mitad del camino.
Fundamentalmente se trata de encontrar huecos de mercado en los que, por falta de oferta o de calidad de la existente, pueda entrarse a concurrir, con o sin competencia inicial, con razonables expectativas de éxito.
En el caso ELSAMÓN, S.A., la iniciativa de creación de una nueva empresa corrió a cargo de Isabel Paños, que en la feria de la alimentación de Frankfurt intuyó un cambio de tendencia en los hábitos alimenticios y pensó en complementar la gama de productos de su marido aprovechando el conocimiento y la posición en el mercado de la empresa de su marido.
Existen claros factores comunes al éxito en la creación de empresas:
- Vocación de empresario.
- Imaginación.
- Dominio del mercado (mercados cautivos).
- Liderazgo en el equipo humano de la empresa.
- Constancia en la puesta en marcha.
- Sacrificio en los primeros años.
- Buena planificación financiera.
- Capacidad de asumir riesgos.
- Paciencia. No ponerse nervioso al inicio.
- Originalidad del producto.
- Competitividad en calidad y servicio.
Evidentemente, la creación de una empresa es una actividad "vocacional" en la que el carácter emprendedor de la/s persona/s es fundamental. A pesar de ello, aparte de factores personales es conveniente estar preparados para aprovechar las oportunidades.
Creación de una PYME
- Cada año se crean más de 200.000 PYMES en España.
- Existen oportunidades: el profesional preparado puede aprovecharlas.
- Hay que tener vocación.
- Conviene estar preparado. La formación básica en Dirección de Empresas y los programas de continuidad son fundamentales.
- Factores clave de éxito: imaginacióncapacidad y constancia.
Tipología societaria
Es conveniente asesorarse sobre el tipo de sociedad más adecuado como soporte de la actividad económica de la nueva empresa.
A tales efectos debe tenerse en cuenta tanto el corto como el medio y largo plazo. En principio, y salvo casos especiales, una empresa tiene un objetivo de continuidad indefinido.
Igualmente deben tomarse en cuenta los aspectos fiscales, de desavenencias entre socios, de sucesión, etcétera, al margen de los específicos de la actividad elegida.
Los tipos de asociación más usuales en el mercado español son los siguientes:
- A.I.E.: Agrupación de Interés Económico.
- U.T.E.: Unión Temporal de Empresas.
- S.C.P.: Sociedad Civil Particular.
- C.L.: Cooperativa Laboral.
- S.A.L.: Sociedad Anónima Laboral.
- S.L.: Sociedad Limitada.
- S.A.: Sociedad Anónima.
Es conveniente solicitar asesoramiento sobre el tipo más adecuado de sociedad, especialmente teniendo en cuenta de que dentro de cada sociedad existen variantes de:
- Tipos de acciones/participaciones.
- Posibilidad de distintos derechos políticos.
- Posibilidad de distintos derechos económicos.
- Distintas fórmulas de transmisión de las acciones: venta, herencia, etc.
- Distintas fórmulas de gobierno de la sociedad.
- Distintas fórmulas de representación.
Además, el coste actual y futuro de la constitución de la sociedad depende de una correcta elección del tipo de sociedad y del tipo de contrato "estatutos" que se adapte a las actuaciones previstas a lo largo de la vida de la nueva empresa.
- En cada caso es necesario " confeccionar un traje a medida " para cada empresa nueva que se desea crear.
- Es conveniente asesorarse, puesto que existen diversos tipos y distintos costes en el establecimiento del soporte jurídico de una nueva sociedad.
Trámites de constitución
Una vez elegido el tipo de soporte jurídico de la actividad, hay que tener en cuenta que la materialización de dicho soporte se puede realizar por nueva constitución o por compra.
Es prudente tener claro el tipo de contrato (relaciones entre los socios) que los abogados podrán transformar en cláusulas de regulación estatutaria y realizar una previsión de las situaciones fiscales en que puede encontrase (si todo funciona como se ha previsto) tanto la sociedad como los distintos socios de la misma con su particular circunstancia fiscal.
Los trámites, permisos, altas, inscripciones, registros, etcétera, que hay que realizar en España para la creación de una empresa son tales en cantidad y en complicación que, por un lado, encarecen tremendamente su constitución y, por otro lado, provocan errores y falta de documentación que más adelante pueden perjudicar a la empresa recién creada.
Igualmente es conveniente tener muy claras las altas que se precisan para realizar la actividad prevista. Fundamentalmente son las siguientes:
- Inscripción en el Registro Mercantil.
- Alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE).
- Declaración censal del comienzo de actividad.
- Inscripción en la Tesorería de la Seguridad Social.
- Apertura de centro de trabajo en la dirección provincial de Trabajo.
- Legalización del libro de visitas y calendario laboral.
- Licencia de obras y licencia de apertura en el Ayuntamiento.
En las sociedades, es preciso añadir a los anteriores los documentos siguientes:
- Certificación al Registro de Sociedades de no coincidencias del nombre de la sociedad.
- Escritura pública ante notario de constitución de la sociedad.
- En Hacienda, Código de Identificación Fiscal (CIF).
- Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos jurídicos Documentados (ITP y AJD).
- En el Ayuntamiento, Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).
- En la Seguridad Social, cobertura de riesgos laborales.
- Libro de matrícula.
Puede haber aún otros trámites específicos de algunos negocios concretos, como por ejemplo:
- Autorización de apertura de la Dirección General de Turismo para establecimientos de hostelería.
- Título de licencia para agencias de viaje.
- Registro en el Ministerio del Interior para las empresas de seguridad.
- Registro Industrial para talleres y fabricación de productos.
- Certificado de la Dirección General de Industria para las empresas de instalación.
Al margen de la obtención de estas acreditaciones, en función del tipo de actividad puede ser necesario o conveniente darse de alta en los ámbitos siguientes, que se relacionan simplemente a título de ejemplo:
- Asociaciones gremiales.
- Asociaciones sindicales.
- Permisos de distintos organismos (Sanidad, Seguridad, etc.).
- Homologaciones.
- Certificados de calidad.
- Contratación de seguros.
- En la creación de una empresa, una vez se tiene clara la idea de negocio se debe analizar y optar por la Constitución de una sociedad o la compra de la misma.
- En base al análisis de la problemática fiscal de la sociedad, de la tipología de sus socios, de su objeto social y de sus riesgos hay que elegir el tipo de asociación más adecuada.
- Para actuar en la legalidad y no tener problemas posteriores se deben de conocer y realizar todos los trámites necesarios para la actuación empresarial prevista.
Autor: José Maria Mercader Miró
Fuente bibliográfica: Gestión operativa de Pymes
© Universidad de Barcelona Virtual, 2003